Joaquín Recasens

Siempre dice que es de Belver de Cinca (comarca del Bajo Cinca, cuya capital es Fraga), pero eso es para que puedan y sepan, los de más lejos, ubicarlo en el mapa de Aragón. Pero lo cierto es que es de una de las aldeas de las partidas extendidas en el Monte de Belver de Cinca, San Miguel y el Pas. Sí, desde 1962. Es importante hacer notar que por aquel entonces, aquel terruño, el suyo, era diócesis de Lleida y eso influyó en el subseguir de su vida ya que en el 1982 deja su terruño, yendo a Barcelona para ingresar en la Orden de Frailes Menores, comúnmente conocidos como Franciscanos.
Reconoce abiertamente que es inmensamente feliz por la vida tomada y lo agradece, primero al Dios de Jesucristo que es Trinitario, pero inmediatamente después lo agradece a su padre y a su madre, el Ramonet y la Marité. Es muy posible que él sea lo que es porque es hijo de quien es hijo. Así como suena. En algún lugar he leído que dice haberse movido toda la vida entre jesuitas y franciscanos, optando por los últimos y quedando eternamente agradecido a los primeros. También agradece a Dios, no obstante, sentirse orgullosísimo de sus padres carnales y que según dice él, no los cambiaría por nada ni nadie en el mundo, pero… que ese mismo Dios le diera la posibilidad de escoger como padres a Francisco y Clara de Asís ha sido una bendición de ese mismo Dios, y perdón por la redundancia.
También reconoce haber descubierto más a Aragón estando fuera de la patria amada que cuando estaba en casa, al darse cuenta de que él, también, tiene una manera de ser diferente al entorno del cual, a partir de 1982, empieza a formar parte, en el que se integra, pero sin perder un ápice de su identidad aragonesa y baturra y que el tiempo, en la medida en que pasa, le asienta y corrobora. Bueno… y lo “medio radicaliza”. Luce con orgullo el escudo de plata de Aragón que le fue impuesto por el Centro Aragonés de Sabadell, además de ser socio de honor de las casas de Aragón de Lleida y de Albacete. Es un aragonés que ejerce de tal.
Ha visto todas las películas de Tarzán protagonizadas por Johny Weissmuller, la saga entera de James Bond, el western es para él mucho más que una obsesión y se entrega a la zarzuela con mayor intensidad que los wagnerianos a la ópera de Wagner. Todo ello le viene de aquella época en que los críos compartían y vivían juntos las aficiones con sus mayores.
En el fondo, seguro que en la superficie también, es un desertor del arado; es por ese motivo que pide disculpas a sus lectores. Ha escrito cuatro libros en catalán, cabe decir que es bilingüe de nacimiento –catalán y castellano-, y ahora, dado que está en Albacete, lo ha hecho en castellano.
Se ha leído también de él, en algún sitio, que a una isla desierta se llevaría tres cosas: el hábito franciscano, una Virgen del Pilar y una camiseta del Real Zaragoza. Pues bien, sin ninguna acritud, ni tampoco sin ningún resentimiento, aunque motivos nos está dando el Real Zaragoza a todos los aragoneses para matarnos a disgustos, posiblemente y no por revanchismo, ahora se llevaría a la isla desierta, una camiseta de la Sociedad Deportiva Huesca y es que, al fin y al cabo…, Huesca es su «Huesqueta» y si lo pronunciara él dirá «Güesqueta». Y no es que se apunte al carro de los ganadores, pero si alguien le hubiese jurado que esto pasaría años ha, que la S. D. Huesca, lidiaría por esos lares, como futbolero que es, jamás se lo hubiese creído. Ahora hace ostentación de ello. Vamos, que es un “hooligan”.
Como le señalaron que esto no era suficiente para él, también se llevaría una Sagrada Biblia y las Fuentes Franciscanas. Anhelaría encontrar en la isla un ejemplar de “El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha”, pero no se lo llevaría para evitar el peso. Y eso que “El Quijote” no pesa.
Y para todo lo que queráis disponer ya sabéis donde se os puede dar referencia de él. En la misma editorial que ha publicado esta obrita.
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